Cala Producciones

Todo el que ha tenido la oportunidad de trabajar con Cala Producciones tiene claras varias cosas: la primera es que no hay reto que se quede pequeño, entre más «chicharronudo», más sabroso. La segunda, es que siempre hay garantía de que todo el equipo de trabajo dará lo mejor de sí, para lograr la máxima calidad en el producto o servicio entregado. Y tercero, que todos los seres humanos que conforman la marca ¡están locos!, empezando por la cabeza visible, el líder de esta organización: Jorge Alberto González (CALA).

¿Locos? Sí, por la producción audiovisual, por la calidad, por el servicio, por hacer las cosas mejor que bien —aunque no nos digamos mentiras, de aquellos a los que les falta un tornillo, también hay—. Ya sé que esto suena a «texto de cajón», que porque está en nuestro blog parecen «flores auto echadas», pero solo hay que consultarlo con los clientes satisfechos y uno que otro colega —metamos ahí también a la competencia, aunque aquí no creemos en ese concepto—, que pueden confirmar lo antes dicho. ¿O no? En fin, todo eso está claro, pero lo que parece que no lo está, al menos para todo el mundo, es ¿cómo fue que empezó esta vuelta?

Los orígenes de CALA

¿De dónde salió ese nombre? ¿A qué se refiere? ¿Qué significa? Estas pueden ser algunas de las preguntas que surgen alrededor de la marca, y su origen no puede tener una historia más singular, pues surge de ese momento crucial al que se enfrenta todo emprendedor ilusionado, en el que se tiene que definir cómo será reconocido y se diferenciará en el mercado.

—¿Qué nombre le ponemos a la empresa pues?
—Parce, no sé, hay que ponerle algo que cale…
—Listo, ¡pongámosle Cala!
Definición del diccionario de la RAE
«Calar: Penetrar, comprender el motivo, razón o secreto de algo. Entrarse, introducirse en alguna parte».

No hay mucho más misterio que eso, en 1998 se da origen a una empresa, que con todas las ilusiones del mundo, unos pocos equipos de grabación, un computador para edición no lineal —pues todavía se hacían ediciones análogas en la ciudad—, y un «camionao» de ilusiones, comienza una aventura llena de historias audiovisuales que en un principio, surgían de la necesidad de guardar recuerdos en video, de los eventos sociales más importantes en la vida de las personas.

«Nosotros empezamos haciendo videos de matrimonios, bautizos, fiestas de quince, grados, cumpleaños, en fin, todo tipo de eventos sociales y uno que otro empresarial. Como en esa época no todo el mundo tenía cámaras, entonces nos contrataban para que grabáramos, editáramos y les entregáramos varias copias en VHS, Betamax, y luego llegaron los CD’s y los DVD’s. Les hacíamos un diseño bien bonito para las cajas o los labels, imprimíamos y quedaban melos. El cliente feliz y nosotros facturábamos», comenta Cala.

De pequeñas, a grandes ligas

Esa línea de negocio funcionaba los fines de semana —no todos por supuesto— y tenía mayor movimiento en ciertas épocas del año, pero el grueso del volumen de trabajo había que buscarlo en el sector comercial, ofreciendo producción de institucionales y empresariales, en los que entraban videos de presentación de las empresas y sus productos, videos instructivos, videos de salud ocupacional, promocionales, en fin.

«Yo me andaba la calle buscando clientes y empezamos a contactar gente que quería hacer televisión para los canales regionales también. Hicimos un programa que se llamó Locos por el fútbol, en el que teníamos que producir un programa de alta calidad para emitir cada semana. Con eso fuimos agarrando experiencia y poco a poco llegamos a proyectos de producción para comerciales de grandes marcas», apunta Cala.

El límite es el cielo

Las producciones se volvieron cada vez más profesionales, se requería de más equipos tanto técnicos como humanos. Ya la época en la que dos o tres personas cubrían preproducción, producción y postproducción quedaron atrás.

«Al principio yo era el comercial, me conseguía al cliente, tenía un parcero que me hacía los guiones, otro iba conmigo a la producción y entre dos cargábamos equipos, armábamos luces, cableábamos sonido, yo hacía cámara, luego otro parcero me editaba, alguno de los mismos parceros también diseñaba y animaba cabezotes y cortinas, hacíamos los diseños de cajas y labels, quemábamos los discos, yo iba y entregaba, facturaba, peleaba con los bancos, resolvía chicharrones…», cuenta Cala.

En nuestro portafolio tenemos proyectos tanto en Service como en Realización, con marcas como Bancolombia, Manzana Postobón, Tigo, Ron Medellín, Vive 100, Matizz, Ranchera, Visa, Renault, EPM, AKT, Arroz Roa, Pepsi, TLC, Discovery Channel… y se quedan por fuera muchas más, a las que deberemos sumar todas las que vendrán en el futuro, porque esta pasión por el mundo audiovisual, sigue creciendo día a día.

El hoy de Cala Producciones

Hoy por hoy, Cala producciones es una empresa por departamentos, tiene área administrativa que se encarga de los temas jurídicos, contables, de personal. Tiene un área creativa que se encarga de la concepción de ideas tanto internas como para solución de necesidades de los clientes. Un área de producción en el que hay equipos de alta tecnología y equipo humano profesional para la ejecución de los proyectos. Un área de postproducción con igual disposición técnica, tecnológica y humana. Instalaciones adecuadas para realización y producción de proyectos con todas las comodidades necesarias. Un camión de producción para transporte de equipos a cualquier lugar necesario, un inventario bien nutrido de equipos de producción para rental que pocos en la ciudad tienen, y lo más importante, la disposición y mentalidad necesaria, para seguir creciendo y apostándole a construir una ciudad y un país, con un futuro mejor, lleno de oportunidades para que todos los apasionados por la producción audiovisual, puedan crecer y fortalecerse entre sí.

¿Cómo te pareció la historia? ¿Hay algo más que te gustaría saber de nosotros? Si es así, dejános tu inquietud en los comentarios y te echamos el cuento de una.