Este camello es apasionante; las cámaras, las luces, contar historias, usar colores, sombras, música, producir emociones y reacciones en los espectadores… todo es alucinante, y si estás enamorado de este cuento, no importan las largas horas de producción, los extenuantes rodajes, el cargue y descargue de equipos, los desplazamientos, el calor, el frío, el hambre, el arme y desarme… no hay nada mejor que lo que sientes cuando al final, al ver el producto, te das cuenta de que todo valió la pena.
En esta oportunidad vamos a tocar uno de los personajes más importantes a la hora de un rodaje, una figura fundamental que carga con un par de responsabilidades nada pequeñas y que a la hora de recibir reconocimientos, (como la mayoría de los que camellamos en esto) tienden a dejar por fuera. Obviamente nos referimos al resto del mundo, al de los espectadores (y los clientes), porque entre nosotros, sí que sabemos y nos importa el trabajo de un buen director(a) de fotografía.
Todo un artista
Al director de fotografía o DP o DoP, le dicen «cinefotógrafo» e incluso «cinematógrafo», como el aparato reproductor de imágenes en movimiento creado por los hermanos Lumiere, y como se les llamara luego a las salas de proyección de películas.
De lo que se tiene que encargar básicamente es del look del producto audiovisual. Es la mano derecha del director, está con él en la pre, pro y postproducción, interpreta sus ideas, aporta su visión y con la ayuda de luces, vestuario y arte, se encarga de construir desde cero, las imágenes que se verán en pantalla y que harán parte del producto final.
Es un artista de la imagen, debe saber de iluminación, dominar las sombras, combinar colores y temperaturas, conocer de encuadres, entender de óptica y efectos producidos por los lentes y filtros, estar al día con los adelantos tecnológicos aplicados a cámaras y luces, y, con todo esto, ser sensible y saber contar historias.
Cuando se pone manos a la obra
A la hora de ponerse a camellar, un director(a) de fotografía debe estar desde que se empieza el proceso, hasta que termina.
En la pre
- Debe decidir junto al director la estética de la obra audiovisual
- Hacer el scouting de las posibles locaciones del rodaje junto al director.
- Hacer un presupuesto de los medios técnicos que se necesitarán para conseguir la estética del proyecto: óptica, material de arte y vestuario, maquinaria.
- Elegir un equipo humano de cámara con el que trabajará durante el rodaje.
- Coordinar con los equipos de dirección, arte, vestuario y maquillaje, para organizar el orden de rodaje.
Durante la producción
- Con su primero de cámara, decidir los ajustes de la cámara y tener claro el flujo de trabajo que habrá con el montador.
- Decidir los encuadres junto al director, y seleccionar la óptica más adecuada.
- Coordinar al equipo de cámara y de luces para que lleven a cabo su esquema de luz y los planos que tengan movimientos de cámara. Para ello, se apoya en el gaffer (jefe de eléctricos) y en el key grip (jefe de maquinistas), y en el ayudante y el auxiliar de cámara.
- Intentar cumplir el plan de rodaje. Esta suele ser la mayor guerra, dependiendo de lo rápido o no que sea el director de fotografía. Y también del tiempo que le deje el ayudante de dirección para hacer su trabajo.
- Coordinarse con el departamento de efectos, por si hay que rodar algún croma o efecto visual para postproducción.
en la post
- Trabajar con el colorista para lograr el look final del producto (etalonaje y corrección de color).
- Revisar las copias finales.
Información de primera mano
En Cala Producciones nos hemos fajado unos muy buenos proyectos de todos los tamaños, olores y sabores, y para cada uno hemos tenido la buena fortuna de contar con gente que sabe de lo que hace y que se ha destacado por ser además de buenos profesionales, buenos seres humanos.
Dentro de los directores de fotografía con los que hemos contado, está Matt Builes, a quien hemos visto crecer y convertirse en un muy buen referente del talento con que contamos aquí en Medellín. En una entrevista parchada de esas que hacemos, tuvimos la oportunidad de hacerle algunas preguntas sobre su oficio y esto es lo que nos contó.
Matt, contános cómo fue que llegaste a ser DP
Matt: yo pintaba cuando estaba pequeño con acuarelas y al óleo, así que mi idea era estudiar Artes Plásticas. También me gustaba la fotografía y el video, y veía muchos videos tutoriales en YouTube, en especial sobre los efectos visuales. Pero al salir del colegio me encontré con Comunicación Audiovisual y la elegí como carrera. Ahí fue que me di cuenta de que esto es universo grande, lleno de cosas y me encantó, así que empecé a explorar en especial en la postproducción, la colorización.
Cuando me gradué monté un emprendimiento con unos amigos y empezamos a trabajar haciendo motion graphics para empresas. Y un día cualquiera decidí que no quería seguir, vendí mi parte y con la ayuda de mis padres, me fui a estudiar a Los Ángeles postproducción, y me gustó uno que se llama: «cinematografía en efectos visuales», y ahí me terminé enamorando del mundo de la dirección de fotografía.
Ahí me conecté con un DP colombiano muy conocido ya en el mundo que se llama Juan Carlos Gil, y comencé a trabajar con él haciendo colorizaciones para proyectos de moda entre otros, y ya cuando me devuelvo para Colombia, él es quien me conecta con unas productoras como HD y Lamuvi. Comencé a hacer asistencias de cámara, luego me soltaron la cámara B en un comercial, y poco a poco me fueron dando oportunidad como DP en diferentes proyectos y bueno, aquí estoy.
En una entrevista de estas, entrevistamos a Andrés Gómez, el director y que sabemos es uno de tus mentores, y él nos dijo que valora a los buenos profesionales, porque saben defenderse con lo mínimo, y con eso son capaces de hacer mucho ¿vos qué opinas de eso?
Matt: yo me formé como fotógrafo con una cámara muy pequeña, la Alfa 7s, que te obliga a saber de enfoque, de temperatura de color, a no salirte de los parámetros que tiene, porque si no, ya no tenés cómo solucionar el material. Y eso me dio el carácter suficiente para saber qué es lo que quiero y necesito, y ahora sé configurar una Alexa que tiene un rango dinámico impresionante. Entonces yo creo que de esos retos es que uno logra desarrollar sus habilidades y luego cuando llegan herramientas más sofisticadas, las podés aprovechar más.
¿Qué tan importante es para vos la capacitación constante?
Matt: ¡uy! Este negocio cambia, cada semana. Yo trabajo con muchos gaffers y todo el tiempo me estoy comunicando con ellos, y nos vamos contando lo que vamos descubriendo cada uno: «ve salió esto», «mirá lo que podemos hacer con esto otro», y nos damos cuenta de que cada día es más fácil hacer cosas que antes eran muy difíciles. Entonces estar informado, y capacitarse constantemente es fundamental. Y me parece que no es solo capacitarse sino hablar con el otro, preguntar cómo resolvió algo, saber qué decisión tomó frente a un reto que yo hubiera resuelto de otra manera; la comunidad es muy importante, el aprender del otro me parece fundamental.
¿Cómo ves nuestra filosofía principal en Cala, la de trabajar en equipo?
Matt: es impensable no trabajar en equipo en este negocio. Esto tiene muchos engranajes y…, hace poco me pasó, teníamos una producción muy grande y había que optimizar el tiempo, así que tenía dos crews trabajando al cien por cien. Mientras rodaba con uno, el otro tenía que estar organizando el siguiente set, para que no fuera sino llegar con cámara, rodar y salir para el otro, y en uno de esos, cuando llegamos, no había producto, no lo habían mandado, y eso nos retrasó de ahí en adelante todo. Entonces mirá que una cosa pequeña que no está lista, hace que la máquina deje de funcionar a la perfección. Entonces desde lo mínimo hasta lo máximo, el trabajo en equipo, bien coordinado, es fundamental.
Mateo Builes, Matt en el mundo audiovisual, es uno de esos talentos jóvenes que tiene la ciudad para mostrar. Ha rodado en muchas partes del mundo, y con muchos otros talentos nacionales e internacionales (aquí entre nos, hizo parte del crew de la película Barry Seal: sólo en América, que protagonizara Tom Cruise y se rodara gran parte aquí en Colombia). Él como muchos otros, son elementos con los que queremos seguir contando para nuestras producciones, y nos ayudan a tener la esperanza de que seguirán llegando grandes proyectos a Medellín.
Juntos vamos a hacer que esta, sea una de las mejores plazas para rodar, de todo el mundo.




